Santa Tecla, 1883

El 1883 no van faltar els castells a Tarragona per Santa Tecla. L’anunci de l’emparaulament de les colles a la premsa de la ciutat, a La Opinión, va insinuar-hi unes diades esplèndides. A cura de tres colles. Les dues vallenques, a la plaça de consuetud, i, aquell cop, una de Torraires de Montblanc: “Están ya contratadas las collas, nova y vella de Xiquets de Valls y los de Montblanch con el objeto de que vengan á esta los días 21, 22, 23 y 24 de los corrientes para levantar sus atevidas y arriesgadas torres” (La Opinión: 1883. BHMT. Transcrit a: Las Circunstancias: 1883. ACBC).

D’altres altaveus també van estar-ne al cas. El Orden, també de Tarragona, de tota manera, va dirigir la seva atenció a una altra qüestió. Per conceptualitzar-se els castells de feina. Per les remuneracions que s’hi barallaven. La publicació va denunciar el concurs de castellers menors d’edat. L’incompliment de la llei del 28 de juliol de 1878 sobre activitats perilloses que prohibia el treball de menors en espectacles públics que comportaven perill. L’Estat de manera tímida va mirar de protegir els menors abans d’incorporar-se a la vida adulta. Al món laboral: “Según hemos leído en nuestro colega La Opinión, se hallan ya contratadas tres collas dels xiquets de Valls para ejecutar durante las próximas fiestas de Santa Tecla sus difíciles y arriesgados ejercicios. Precisamente por difíciles y arriesgados, caen dichos ejercicios, que son ejecutados, principalmente por adolescentes y niños, bajo el peso de la ley que prohibe tomar parte en ellos á los menores de catorce años. Y puesto que las repetidas indicaciones de la prensa son sistemáticamente desatendidas por nuestras autoridades gubernativas, á quienes hemos acudido en vano, nosotros apelamos al digno presidente de esta Audiencia llamándole la atención sobre el hecho grave de anunciarse públicamente con anticipación una infraccion legal que debe tener lugar con conocimiento y precisamente bajos los auspicios de los llamados á reprimirla! / Enhorabuena que se exhiba todo ese grotesco y ridículo aparato de gigantes, cabezudos, diablos y danzas del país que tan pobre y triste carácter dan á las fiestas que se celebran en esta ciudad. Esto, al fin y al cabo, es simplemente ridículo y sus efectos se reducen al severo juicio que suelen merecer á tal ó cual extranjero que, por desgracia nuestra, los presencia. Pero el espectáculo que nos ocupa puede producir las más funestas y deplorables consecuencias y, amparados en una disposicion legal que á todos obliga, nosotros insistiremos siempre en nuestra tema, anhelando el momento de verlo desaparecer por completo de nuestras costumbres. O nosotros no lo entendemos ó las leyes se han hecho para ser complidas” (El Orden: 1883. BHMT).

La regulació d’altres manifestacions dels seguicis festius va animar als censors. El govern municipal ja havia refusat “á algunas de las danzas del país, durante las fiestas de Santa Tecla, por la impropiedad con que van vestidas y por el ridiculo que hace recaer sobre la culta Tarragona” (La Opinión: 1883. BHMT. Un breu similar a: El Orden: 1883. BHMT).

Els vallencs també van intervenir-hi. Al bressol dels Xiquets de Valls, però, no van comprendre l’aplicació de la llei del 1878 en els castells. Al seu parer, una estultícia, més si les autoritats tarragonines van apostar aleshores per una activitat també envoltada de conflictes i crítiques morals. Els toros. El 1883 per Santa Tecla, la tarda del 21 de setembre, va inaugurar-se la plaça de toros amb el vist-i-plau governamental: “En cambio, sino hay pan, hay dificultades para que los ‘Xiquets’ puedan lucir sus ejercicios, sin los cuales no se comprende una fiesta mayor popular en el Campo de Tarragona. Qué le haremos si nuestra capital de provincia tiene la manía de aristocratizarse? Aconsejamos al Municipio de Tarragona establezca una cátedra de tauromaquia en donde la pollería aristocrática tarraconense vaya á beber las ‘saludables’ aguas de tan ‘civilizadora’ costumbre” (El Eco de Valls: 1883. ACAC).

El governador civil, qui hi tenia potestat, va dirimir en l’afer dient la seva al final. Empès pel debat i també, per la redacció recent de la llei. Cinc anys enrere. Ramón Larroca Pascual va reconèixer la seva competència i, en conseqüència, la seva aplicació en els castells. Les autoritats locals i els agents de l’ordre se n’encarregarien. La incompareixença dels menors de 16 anys. L’edat mínima es rebaixava als 12 si obraven amb els pares. Les edats de tots els menors de 25 anys s’havien d’acreditar. Per prevaldre la idea de treball en els castells. No la d’activitat tradicional. Un criteri que va aplegar-los, en aquest context, amb professions afins. Amb d’altres que també acullen habilitats d’equilibri o es desenvolupen de forma itinerant. La normativa també exposa el paraigua estatal sobre els menors. La inexistència de la pàtria potestat absoluta dels pares. Per la possible ingerència de les autoritats si n’abusaven: “Como quiera que nuestro estimado colega de Tarragona El Orden en su numero del sábado último pasado publicó un enérgico y magnífico suelto anatematizando los ‘difíciles y arriesgados’ ejercicios de las ‘torres’, que se elevan á cabo por los ‘Xiquets de Valls, fundado en lo difícil y arriesgado de la diversión y en ser ‘Xiquets’ los que mayores riesgos corren, felicitamos muy de veras á nuestro querido colega haya podido contribuir á la determinación de la siguiente circular que por el Gobierno civil de la provincia acaba de publicarse. / Dice así: / ‘La ley sobre proteccion personal á los menores de edad establece de una manera clara y precisa los sabios preceptos encaminados á impedir los lamentables abusos que personas despiadadas han venido en todo tiempo cometiendo con la intervención más o menos directa de los niños y jóvenes en ejercicios corporales violentos, contrarios á las prescripciones que la ciencia fisiológica aconseja para la conservación de la normalidad de las funciones vitales […] 1º Queda en absoluto prohibido que los niños y niñas menores de 16 años ejecuten cualquier ejercicios peligroso de dislocaciones de fuerza ó de equilibrio. / 2º Los que ejerzan la profesion de gimnastas, acróbatas, buzos, funámbulos, toreros ú otros más ó menos semejantes con éstas, podrán en los espectáculos emplear á sus descendientes con tal de que sean mayores de 12 años. / 3º Cualquiera de los que hace referencia la disposicion anterior deberá ir provisto, y presentar á las autoridades ó sus agentes, de los documentos justificativos, en virtud de los cuales les sea permitido dedicar á los diferentes ejercicios que ejecutan los menores de 25 años que llevan en su compañía. / Y 4º Los alcaldes presidentes de los Ayutamientos, así como los de barrio, la guardia civil, inspectores y agentes de órden público y municipales y demás dependientes de mi autoridad, quedan encargados, muy especialmente, del cumplimiento de las prescripciones anteriores y de denuncias á las autoridades judiciales cualquier trasgresion ó infraccion de las mismas, á los efectos de lo terminantemente dispuesto en la ley de 26 de Julio de 1878, publicada en la Gaceta de 28 del citado mes. / Tarragona, 10 de septiembre de 1883. / El gobernador, Ramon Larroca” (Las Circunstancias: 1883. ACBC).

L’alcalde de Tarragona va seguir al peu de la lletra l’ordre. Aquest va exigir el seu compliment als caps de colla dels Xiquets de Valls per Santa Tecla. El 18 de setembre, abans de la cita: “Ayer mañana [18 de setembre] conferenciaron con el señor Alcalde de está ciudad las cabezas de las collas dels Xiquets de Valls, al objeto de ver si podía armonizarse el empleo de los niños que colocan en los remates de las torres con la circular recientemente publicada por el señor gobernador civil. El señor alcalde les manifestó que deben atenerse á lo dispuesto por la primera autoridad civil de la provincia” (La Opinión: 1883. BHMT).

Els caps de colla, sense fortuna, van defensar que la normativa no els atenyia. No eren els únics en pensar-ho. El cronista també. La tradició ho avalava. El seu èxit entre el poble ras. El col•lectiu social majoritari. La circumstància que el mateix Ajuntament fos la part contractant també. D’una banda, incentivava l’activitat cridant les colles. De l’altra, la contradicció que lis reprimís les ales: “Parece que se han suscitado cuestiones con motivo de la disposicion legal recordada hace pocos dias por el gobernador, segun la cual se prohibe ocupar á los niños de escasa edad en ejercicios de acróbatas, gimnastas ó toreros. Las collas de ‘xiquets de Valls’, tan populares en nuestro país, creen que la prohibicion no alcanza á los niños de que se sirven para coronar las torres que levantan y con este motivo han conferenciado con el alcalde, quien, al parecer, les ha manifestado que se atuvieran á lo dispuesto por la autoridad superior de la provincia. / El hecho ha dado ocasión á muchos comentarios y producirá no poco disgusto en las clases populares, muy aficionadas á dichos equilibrios, creyendo por nuestra parte que debieran agotarse todos los medios para conciliar y armonizar la costumbre y aquella popular diversión con el espíritu del legislador que tal vez no ha estendido su prohibicion á los ejercicios ‘dels xiquets de Valls’. Esta tarea conciliadora correspondia á la autoridad local y sentimos que no la haya emprendido cerca del gobernador y de las ‘collas’ con el interés que exigían cuando menos la costumbre y el programa de las fiestas acordado por el mismo Ayuntamiento” (Diario de Tarragona: 1883. HCT).

El programa d’actes, d’altra banda, va anunciar tan sols dues colles a l’hora de la veritat. A les “collas del xiquets de Valls (vella y nova)”. El seu concurs, als instants i llocs habituals. Els dies 22, 23 i 24 de setembre. L’exhibició del migdia del 23 a la plaça de la Font. L’endemà, a la de les Cols.

El cronista Ramon Roca Vilà, corresponsal al Catllar de La Opinión, va redactar una crònica més endavant. Com d’altres vegades, esdevé la més complerta. Enumera fil per randa les construccions a plaça en els escenaris principals. La Colla Nova va sobresortir-hi més. El millor castell, el tres de vuit de la Colla Nova del migdia del dia 23. La resta van ser de set i sis pisos. Els millors de set pisos, el tres de set aixecat i baixat per sota del dia 23 i el quatre de set nét del migdia del 24, tots dos també de la Colla Nova. El pilar per les escales de la Catedral del migdia del dia 24 tampoc no va reeixir. La Colla Nova també va oferir-hi millor impressió. Li va caure el pilar de cinc a l’últim esglaó: “Tarragona 27 de noviembre de 1883. / Señor Director de LA OPINIÓN. / Muy señor mío: Había resuelto no escribir este año acerca las torres dels xiquets de Valls, cuando por casualidad encontré á un amigo que me increpó porque no lo hacia. Los motivos en que fundaba mi negativa eran bastantes para no hacerlo, pero se lo prometí y cumplo mi palabra. Ignoro los motivos que hubo para que los encargados de contratar las collas, pidieran que solo viniesen 45 hombres para levantar las torres; cuando se necesitan 90 á lo menos para poder quedar regularmente. Pero ya se vé, como que los toros han de matar als xiquets de Valls, no es estraño lo sucedido. / El primer dia, como es costumbre se constituyeron las collas en la plaza de la Fuente frente al palacio del ayuntamiento á las doce en punto. / La colla nueva levantó los 3 de á 8 bastante bien; la vieja hizo las 3 de á 7 como burlándose y lo hizo bien. La nueva levantó seguidamente los 4 de á 7 tan bien como puede desearse. La vieja hizo otro tanto con aquella perfeccion de que son tan capaces. Acto seguido hizo la nueva los 2 de á 6 y lo ejecutó (no faltaba mas) como tiene de costumbre muy bien. La vieja por no ser menos tambien lo practicó de una manera soberana. Levantado el espedat de á 5 por las dos collas la vieja se marchó como abandonando el campo. Quedó dueña la nueva y para demostrar que aunque eran pocos no eran cobardes hizo la torre de 3 de á 7 levantada y se les cayó. Volvió á levantarla y esta vez lo hizo bien, pero con la particularidad de deshacerla por debajo de un modo sorprendente. / El segundo dia la nueva se encontró sola en el palenque, la vieja dormia. A pesar de no encontrarse en su sitio la rival la nueva levantó los 3 de á 7 de un modo perfecto. Seguidamente levantó los 4 de á 7 limpios, es decir, sin que aguantara nadie á los primeros ó bajos, cuya torre equivale á los 4 de á 8, siendo mucho mérito, y lo hicieron de una manera tan acabada cual nuncia haya visto. / En este momento se presentó la vieja y levantó los 3 de á 7 mientras la nueva levantaba los 2 de á 6, muy bien. / La vieja levantó los 4 de á 7, sucios, ó sea aguantando los bajos, y luego los 2 de á 6, muy bien y acabóse la lucha subiendo el espadat de á 5 por las escaleras de la Catedral la nueva y al llegar al último peldaño se deshizo como por escotillon. / Probólo la vieja y se vino al suelo. Practicólo nuevamente, y tampoco pudo lograr subirlo, de manera que este año los aficionados á torres hemos quedado chasqueados grandemente. / Disponga de S.S.Q.B.S.M. –Ramon Roca Vilá” (La Opinión: 1883. BHMT. Transcrit a: El Eco de Valls: 1883. ACAC).

Les actuacions no van acontentar a Roca. Per això una mica més ni en parla. El seu enuig es justificava en la capitalitat de Tarragona. També, a que els castells de nou pisos no van esvanir-se fins la dècada següent. Sense anar massa lluny, el mateix 1883 va completar-se el cinc de nou a Valls per Santa Úrsula, una de les fites del vuit-cents.

L’autor va atribuir les causes dels registres tan fluixos a la intromissió dels toros. L’Ajuntament va interessar-se’n més. Eren la novetat. Els castells, en canvi, van restar relegats a un rol secundari. Eren també el número de sempre. Això explica que es desestimés l’assistència de les colles amb els efectius necessaris per assaltar fites superiors. Aquests van reduir-se a 45 castellers. No a 90. Aquestes quantitats, obligatòriament, havia de sumar el suport dels afeccionats a plaça per reeixir més.

La desgana governamental va estendre a les colles. A més dels castells exhibits, es manifesta en el retard de la Colla Vella el migdia del 24 o en la seva marxa abans d’hora de la plaça de la Font a la vigília. Roca, però, va obviar la repercussió de la reglamentació de l’edat mínima dels castellers. La directriu va condicionar la davallada castellera posterior. La mesura va dificultar l’èxit en les construccions. La major envergadura dels castellers dels pisos superiors va accentuar-ne el pes i la inestabilitat.

La crònica de Roca també comenta la intervenció de dues formacions, com el programa d’actes. Les dues de Valls. No tres, amb una de Montblanc, com va anunciar-se d’entrada. Els comptes de la festa ho corroboren. Els rebuts de la despesa a nom dels representants a Tarragona d’ambdues colles de Valls. Rafel Calbet “encargado de la Colla vella dels Xiquets de Valls” i Antoni Arnau “en representación de la Colla nova dels Xiquets de Valls” va rebre 250 pessetes, respectivament, de mans municipals (MV). Aquest darrer apareix vinculat a la Colla de la Mercè de Tarragonina el 1885.

L’efemèride de la inauguració de la plaça de toros va suscitar la inclusió de ratlles sobre els castells en altaveus inhabituals. A la premsa de Madrid. L’empresari de la plaça, Andreu, va convidar a periodistes d’àmbit nacional, de Madrid, perquè publicitessin la notícia. Amb el suport de les autoritats. El governador civil, Ramón Larroca Pascual. L’alcalde, Antoni Torres Jordi. El diputat a corts, i director general de beneficència i sanitat, Pere Antoni Torres Jordi, germà de l’alcalde. El diputat a corts, Joan Cañellas Tomàs.

El Dia va publicar: “hemos presenciado en la Plaza de la Constitucions, los difíciles y arriesgados ejercicios acrobáticos de los xiquets de Valls, que formando castillos humanos, parece que pretenden cual nuevos ciclopes escalar el cielo” (El Dia: 1883. BNE. La transcripció a: La Opinión: 1883. BHMT).

El Globo va mostrar-se més esplèndid. El diari va reconèixer la tradicional atracció dels veïns pels castells. Per damunt de la novetat dels toros. Almenys entre el poble ras. Els elements dirigents, de tota manera, no els ignoraven. Aquests també van alertar al periodista que no faltés a l’exhibició del migdia de Santa Tecla. Des del balcó de l’Ajuntament els presenciaria còmodament. Així, aquest va copsar l’expectació del públic. El paper de les colles de grallers. La precisió d’ntegrar-les grallers i tabalers. Aleshores les colles reunien dos tabalers. La varietat del repertori casteller. L’autor va descriure l’execució de la torre de sis, obviant-hi l’aixecador, i d’un castell aixecat per sota. Ambdues colles van plantar la torre aleshores. La Colla, el tres de set aixecat per sota. I la superació de la fatalitat de les llenyes. La primera temptativa en aquest tres va caure: “Pero no solo de pan vive el hombre, ni solamente con cuernos se divierte un pueblo, mucho más si este pueblo es Tarragona, apegado á la tradición y cuidadoso extremo de conservar las inocentes diversiones de sus abuelos. / Seguro estoy de que la mayor parte de aquellos honrados payeses que llenaban la ciudad en los dias de las fiestas de su patrona, no cambian una torre por el mejor volapié de Lagartijo. / Es una fiesta bien original y pintoresca la de las torres. / Nuestros amables cicerones Torres y Cañellas nos recomendaron que no dejáramos de asistir al ayuntamiento, que dicho sea de paso, es un edificio suntuoso, para presenciarlo. / Fuimos puntuales á la cita. / Desde los balcones del ayuntamiento, que dominan una anchurosa plaza, se veia un mar de barretinas. Sonaban las dulzainas acompañadas de tambores y la multitud se agitaba impaciente porque diera comienzo el espectáculo. / De pronto se elevó sobre el monton de cabezas un hombre fornido al cual prestaron sólida base con sus brazos todos los payeses que habia á su alrededor. A poca distancia sobresalió otro atleta afianzado de la misma manera, y sobre ambos comenzaron á escalar por órden de magnitud hasta cinco hombres más, que sosteniéndose unos á otros y haciendo verdaderos prodigios de equilibrio formaron una torre que daba quince y raya á las más atrevidas que construyen los acróbatas de circo. / Las torres son de formas variadas, pero la más bonita sin duda alguna es aquella cuya formación empieza por la cima. / Levantan los hombres en brazos al niño que ha de desempeñar el papel más arriesgado: el de coronamiento de la torre: aparece enseguida el piso inmediatamente inferior, y así sucesivamente van saliendo como por encanto de entre el fondo de la multitud pisos y pisos, y va el niño subiendo hasta una altura prodigiosa. / Caer desde lo alto es lo más fácil, y yo miraba con asombro la sonrisa tranquila del niño colocado en la cima de aquella torre humana. Bien pronto me tranquilicé. Empezó la torre á oscilar, y al poco tiempo se vino toda destrozada al suelo; pero no recibieron golpe alguno los atletas, pues los payeses que rodeaban la base formaron con sus brazos una red y recibieron con ella á los caídos./ Como se vé los tarraconenses tienen tal apego á la tradicion, que hasta se divierten á la ciclópea” (El Globo: 1883. BNE. La transcripció a: La Opinión: 1883. BHMT).

El Imparcial va parlar d’altres aspectes de la festa. De la comparsa de diables de la societat La Artesana. De les seves robes, la banda musical que l’acompanyava, la il•luminació amb atxes i les masses per cremar les carretilles. Els mots reservats als castells no ofereixen cap dada inèdita. Contenen informació ja coneguda i la visió estereotipada dels castells en un neòfit: “Las fiestas á Santa Tecla, patrona de aquella capital, merecen muy detenida descripción. / El ball de diables es un divertimiento tradicional, pelotones de ciudadanos vestidos con botarga, como diablos naturales, recorren las calles de la población. / Unos ejecutan en instrumentos de metal piezas musicales del repertorio, así como la Marsellesa, el Himno de Riego y otras mas ó menos dramáticas. / Otros diables llevan hachones para alumbrar á sus compañeros y otros ruedas pirotécnicas, que colocan y encienden en la punta de un palo, y que al girar derraman sus chispas sobre el transeun no diable, sinó particular. / El fin del giro de cada rueda es un estrepitoso petardo. / –Ya se armó–exclamé saltando de la silla al oir desde el comedor los primeros disparos. / –Son los diables–me dijo un amigo. / ¿Cómo los diables? / –Asómese usté y verá. / En seguida tuve ocasion de ver y saludar á los diables, y ví que eran hombres honrados, trabajadores y campechanos. / Confieso que aquel espectáculo nocturno me recordaba al de los diablos de Madrid que salian á esperar á los Reyes Magos, hasta que los suprimió el señor Abascal. / Las torres, ó sea los xiquets de Valls, acompañan á la procesion en la mañana del 23, dia de Santa Tecla. / La procesion sale de la catedral y recorre algunas alles: el clero lleva las reliquias de Santa Tecla. / Los xiquets de Valls hacen un ejercicio gimnástico que se aplaudiría mucho en los circos del ramo. / Delante de la puerta de la catedral, primeramente, y en la plaza de la constitución, después, funcionan los xiquets. / El ejercicio consiste en formar pirámides de hombres, unos con los piés sobre los hombros de otros, hasta llegar á los seis y á los siete pisos personales. / Es equilibrio que agrada al público extraordinariamente, y en particular, á los payeses. / Parecen alegorias politicas aquellas torres: los de abajo son los mas fuertes; los de arriba los mas ágiles; sin embargo, si los de abajo sueltan la carga, los de arriba caen de cabeza, –¿Ahora, que hacen? –preguntaba un compañero nuestro. / –Pués nada, le respondió un amigo. / –Yo creí que se salian los de abajo. / En la procesion van los imprescindibles enanos y gigantones” (El Imparcial: 1883. La transcripció a: Diario de Tarragona: 1883. HCT. La Opinión: 1883. BHMT).

La Iberia va publicar una descripció somera del ball de diables i els castells: “De los balcones del Ayuntamiento y del Casino Tarraconense hemos podido ver las danzas dels diables, que consisten en carreras de unos muchachos vestidos de demonios, que arrojan fuegos con carretillas, con peligro de incendiar los vestidos de cualquier curioso, y las habilidades gimnásticas de los chiquets de Valls, que forman piràmides humanas, subiéndose unos sobre otros á la altura del segundo ó tercer piso de cualquier casa” (La Iberia: 1883. BNE).

Xavier Güell

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