El ball de valencians en un bateig a Prades

Unes línies sobre la festa major de Prades el 1878 recullen la participació del ball de valencians local, a més de dos balls parlats. L’octubre, a llaor de Santa Florentina. No ha d’estranyar si es tracta d’una de les poblacions on va perpetuar-se més temps la tradició en el seu marc natural, els seguicis festius. Fins les primeres dècades del segle XX. Abans de la seva reincorporació arreu del país els darrers anys: “ha terminado la fiesta mayor de esta villa que se celebra los dias 21 y 22 del corriente [octubre], la que se ha visto favorecida por un sinnúmero de forasteros que han acudido, según costumbre, de todos estos pueblos comarcanos. Organizáronse varias danzas, llamando entre ellas la atención las de Sebastiana del Castillo, Valencianos y la de los Tontos, que escitaban la hilaridad de los concurrentes, por sus chistosos diálogos” (La Opinión: 1878. BHMT).

La ressenya, a més, palesa l’amplitud de funcions socials, pel seu protagonisme, d’aquest tipus de manifestacions festives a l’àmbit rural en època pretèrita. No es limitaven a engruixir els seguicis de festa major, com en una ciutat, sinó a animar un ventall d’actes rituals. En aquella ocasió van satisfer un encàrrec especial. Acomboiar l’anada i tornada, se sobreentén, d’una família benestant a un bateig: “El dia siguiente al de la fiesta mayor, tuvo lugar un acto religioso que se celebró con grande regocijo y extraordinario aparato: tuvo que administrarse el sacramento del Bautismo á un hijo de un rico propietario de esta, siendo padrino nuestro amigo el señor Sistaré, á quien acompañaba una numerosa comitiva de amigos y conocidos de la familia, las danzas y una música; habiendo obsequiado el padrino á los acompañantes con un magnífico refresco que fue servido en su propia casa”.

Una acció, de passada, que va recordar el lloc de cadascú a la comunitat. Per sumar-hi el poderós la mirada gelosa i consensuada del poble menut. Amb l’excusa de recorre a ell per les expressions festives al seu abast. Subornant-lo amb una recompensa material a canvi. La gent benestant o benpensant, per norma general, no va assumir la representació d’aquestes manifestacions. Per supeditar el seu crèdit a l’extracció social dels intèrprets. Però sí, va acceptar que es conreessin. Amb condescendència i interès. Per mantenir el poble menut content i a ratlla amb cançons. Al 1883, la notícia de la interpretació d’un ball parlat i d’altres manifestacions ho palesa: “La circunstancia de celebrarse en esta población la fiesta mayor en los dias 21 y 22 del actual, hace que, considerando esto para nosotros como un asunto de actualidad, tenga que hacerle una sucinta descripción de la fiesta, dando quizá una extensión que no estaba en mi idea al principiar la presente. Procuraré ser todo lo conciso que puede. Efectúase la fiesta por Santa Ursula, dedicándola nosotros á Santa Florentina, una de las once mil vírgenes; y habrá este año, además de los oficios divinos que se efectuarán con aquella solemnidad posible en pueblos como este, la correspondiente banda de música, el acostumbrado baile de las «tortas» en la plaza pública, y un baile que se titula «la danza dramática de Marcos Vicente», con algunas otras diversiones, propuestas todas por la juventud de ésta. Segun mi insignificante opinión, es hasta cierto puento conveniente permitir á los jóvenes tal clase de diversiones en estas fiestas, porque de esta manera va desterrándose la no muy laudable costumbre de pasar el tiempo en las tabernas ó entrometidos en el pernicioso vicio del juego” (La Opinión: 1883. BHMT).

El poble menut, però, també va poder tocar tecles més “honorables”. Aquell cop, el 1883, els mateixos joves el cultiu del teatre d’una manera més convencional. Aleshores van compaginar les dues fórmules: “Para este objeto y á fin de dar á la fiesta mas esplendidez, se ha contratado para dichos dias la música de Torroja, que tocará durante los oficios divinos, que se celebrarán con toda la solemnidad y pompa posibles. / Además, algunos jóvenes, queriendo contribuir á su modo á hacer más amena la estancia de forasteros, han determinado representar en público la danza dramática de «Marcos Vicente», y durante las dos noches el sainete titulado el «Payo en centinela»” (Crónica de Reus: 1883. ACBC. Diario de Tarragona: 1883. BHMT).

Xavier Güell

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