Tarragona, 1827

El manuscrit Itinerario y Diario del viaje efectuado por el Rey nuestro Señor desde el Real Monasterio de San Lorenzo para la Plaza de Tarragona en 22 de Septiembre de 1827 hasta el 11 de Agosto de 1828, que regresó a la Villa y Corte de Madrid con su Augusta Esposa la Reyna nuestra Señora que es conserva al fons Papeles reservados de Fernando VII de l’Arxiu General del Palau de Madrid, és a dir, el diari del viatge del rei Ferran VII a Catalunya a cavall dels anys 1827 i 1828, testimonia la plantada de castells en honor dels monarques a Tarragona almenys els dies 29 de setembre i 14 d’octubre de 1827 per la voluntat d’exterioritzar-se una adhesió de la població mitjançant expressions festives i religioses (F. Sevillano Calero, E. Soler Pascual i E. La Parra López: 2013. UPF).

Ferran VII va viatjar a Tarragona, i després també a Barcelona, a cavall dels anys 1827 i 1828 per neutralitzar la revolta dels Malcontents. La reina Maria Josepa Amàlia de Saxònia, la seva tercera esposa, va incorporar-s’hi el 31 d’octubre de 1827 a Silla, a tocar de València. L’abril de 1827 va esclatar a Catalunya un moviment de suport a l’infant Carles Maria Isidre i a la recuperació del corpus absolutista que propugnava, per considerar-se massa permissiva l’actuació del rei Ferran VII davant dels liberals. La revolta va sumar a molts voluntaris reialistes, antics guerrillers del Trienni Constitucional. L’impuls i les facultats militars d’aquests van traduir-se de seguida en el seu domini d’un gran número de ciutats estratègiques i àmplies zones rurals. Davant del rumb del esdeveniments, Carles de España, comte d’España, va rellevar a Francesc Bernaldo de Quirós Mariño de Lobera, marquès de Campo Sagrado, en la capitania general de Catalunya, alhora que el rei Ferran VII es desplaçava a Tarragona per reconduir la situació en primera persona. La presència física del rei al territori, l’anunci d’un indult, el rol exercit per la jerarquia eclesiàstica, la campanya militar i repressiva del comte d’España, i l’adopció de mesures econòmiques proteccionistes, per atraure a liberals moderats, burgesos i industrials, per això el rei no va descuidar l’anada a Barcelona i a d’altres poblacions industrials de la vora com Terrassa i Sabadell, van fer possible la desmobilització dels revoltats i, per tant, la fi de la insurrecció.

El document recull que Ferran VII va arribar a Tarragona la tarda del 28 de setembre de 1827 i que va presenciar castells, a més d’altres exercicis de seguicis festius, l’endemà, 29 de setembre, a tres quarts d’una del migdia des del balcó del Palau Arquebisbal, el seu estatge a la ciutat, després d’assistir a un Tedèum a la Catedral. El rei va romandre a Tarragona fins el 28 d’octubre, que va marxar a València, en un primer moment, entre d’altres raons, també per patir artritis reumàtica per gota: “Dia 28 [de setembre] / Jornada 6ª Salió S.M. de Vinaróz para el Hospitalet a las cuatro y cuarto, a cuyo punto llegó a las doce a comer. Recivió y besaron su Real mano la oficialidad de todas las armas que se hallavan en este puesto, y a las tres menos cuarto salió para la Plaza y Ciudad de Tarragona, a la que llegó S.M. a las seis de la tarde. El repique general de campanas y salvas de artilleria anunció su entrada a estos leales habitantes, inundados del mas vivo regocijo; llegó S.M. al Palacio Arzobispal, donde tuvieron el honor de felicitarle a S.M. y besar su Real Mano las Autoridades y corporaciones […] Dia 29 [de setembre] / A las diez de la mañana, S.M. se dirigió desde Palacio a la Santa Yglesia Catedral con su Real comitiva, estando la tropa tendida en la carrera. En la puerta mayor fue recivido por el Muy Ylustre y Reverendo Arzobispo, Muy Ylustre Cavildo y demas Clero y Muy Ylustre Ayuntamieto Serenísima Ylustrísima revestido de Pontifical dió a besar la Cruz a S.M.; fue conducido vajo de palio y, precedio de todo el Clero, se dirijió al presbiterio; colocado en el magnifico solio que les estaba preparado, se cantó un solemne tedeum en accion de gracias por su feliz llegada; concluido este, pasó S.M. al coro, donde dignandose ocupar la silla Arzobispal, oyó a visitar la Capilla de Santa Tecla, en la cual Su Ylustrísima dió a besar a S.M. y a su comitiva el brazo de dicha Santa, lo que concluido, bolvió a Palacio. A las doce y cuarto, tuvo S.M. besamanos general, y tuvieron el honor de ponerse a los Reales pies las Autoridades civiles y militares, Clero, Comunidades y varias personas de distincion, cuyo numero ascendió al de doscientas noventa y una personas; concluido el besamanos y hora de la una menos cuarto, se presentó S.M. al balcon para ver bailar las danzas, las que ejecutaron varios bailes al uso del pais, e hicieron castillos según tienen de costumbre, haviendose retirado S.M. del balcon entre las vivas aclamaciones del inmenso pueblo que presenciaba estos espectaculos” (F. Sevillano Calero, E. Soler Pascual i E. La Parra López: 2013. UPF).

Les autoritats municipals tarragonins, però, no van preveure l’organització d’accions de benvinguda d’aquest perfil o almenys això es desprèn de la lectura dels acords de la sessió municipal d’uns pocs dies abans, del 24 de setembre de 1827, per seguir-se la voluntat del mateix Ferran VII, segons decret de 19 de setembre de 1827: “Han quedado nombrados para la comison de Obsequios los Señores Montoliu Alemany Soler y Jenkins Espoy y Matí, agregandose amas Don Jose Antonio de Castellarnau y de Camps Don Guillermo Rocabruna Don Vicente Roig y Francisco Antonio Sanahuja; y habiendo insinuado en seguida que clase de obsequios habian de disponerse, despues de haberse tenido presente que estos les prohive espresamente S.M. por su Real Decreto de diez y nueve del corriente [setembre]; se ha determinado no obstante que se guarnezca y enrame con arcos la plaza del Palacio y que se coloque un tablado en la misma para la Musica del Regimiento de San Fernando á cuyo coronel se le pedirá” (AHCT).

Aquest decret, fet saber per Francesc Tadeo Calomarde de Retascón Arriá, ministre de Gràcia i Justícia, a Francesc Bernaldo de Quirós Mariño de Lobera, marquès de Campo Sagrado i aleshores encara capità general de Catalunya, va ordenar: “Queriendo ecsaminar por mi mismo [el Rei Ferran VII] las causas que han producido las inquietudes de Cataluña, y estando persuadido de que mi Real presencia debe contribuir poderosamente al restablecimiento de la tranquilidad públlica en aquella provincia, he resuelto salir en posta el dia 22 del presente mes [setembre] para la plaza de Tarragona, acompañado de una corta comitiva y de mi Ministro de Gracia y Justicia [Francesc Bernaldo de Quirós Mariño de Lobera], á quien se remitirán los Despachos de los demas Ministros, para que no se detenga el curso de los negocios. Dejo en este Real Sitio [San Lorenzo del Escorial] á la Reina mi muy amada Esposa y á los Infantes mis muy queridos Hermanos […] Al mismo tiempo me ha prevenido S.M. diga á V.E. como lo ejecuto, que no se permita hacer en los pueblos ningun festejo con motivo del tránsito de su Real Persona; pues satisfecho del amor que le profesan, no quiere que se distraigan de sus ocupaciones ni que hagan gasto alguno” (Diario de Barcelona: 1827. AHCB).

El diari manuscrit sobre el viatge de Ferran VII també constata més castells el 14 d’octubre següent, en una campanya per imposar una visió magnànime i les facultats pacificadores de Ferran VII, amb l’excusa de festejar-se el seu 43è aniversari. Aquest dia els castellers i els seus imprescindibles grallers van precedir l’anada de la comitiva real a les deu del matí des del Palau Arquebisbal a un Tedèum a la Catedral. Al final del recorregut, al pla de la Seu, la comparsa i la gernació present van acomboiar sense reserves la lenta entrada de les autoritats a l’interior del temple. Després, un cop conclosa la celebració religiosa, el monarca va observar l’actuació entusiasta dels castellers davant del Palau Arquebisbal des del balcó. Les construccions, així es diu, van ser de set pisos. Però no es descarta que fossin de vuit, aleshores ja eren a l’abast, per no comptar-se els baixos. Aquestes línies, d’altra banda, guarden una extraordinària similitud amb unes altres que van aparèixer a la premsa local, al Diario de Tarragona, que va debutar el mes anterior: “Dia 14 [d’octubre] / A las diez de la mañana, salió S.M. a pie a la Santa Iglesia catedral con su Real comitivva, estando la tropa tendida en la carrera; fue recivido S.M. en la puerta principal con la ceremonia acostumbrada, y permaneció en ella todo el tiempo que duró el solemne Tedeum y Misa-cantada, haviendose dignado asistir a la procesion claustral. Al regreso de S.M. a Palacio, ocurrió uno de aquellos acontecimietos que, al paso que parecen de poquísimo interes, son los que manifiestan mas al vivo los sentimientos que abriga el corazon del hombre. Se havian dispuesto en obsequio de S.M. unos bailes sencillos y populares, cuyo objeto es formar castillos de hombres montados unos sobre otros. Esta gente precedia a la comitiva de S.M. al son de dulzainas y gaitas; no hallaron otro medio de desaogarse con sencillas demostraciones de gozo, a la presencia de nuestro amado Monarca, que agolparse ellos y un inmenso concurso de esta Ciudad y otros Pueblos del Campo de Tarragona, que havian venido a disfrutar del grande placer de ver a su Soberano en la plaza de la Catedral, meterse por entre los guardias y Real comitiva, y rodear a S.M. bailando y confundiendo los gritos de viva el Rey con el sonido de unos instrumentos rusticos. Casi un cuarto de hora se pasó en esta tierna escena, sin que S.M. pudiese adelantar un paso, pero deteniéndose con su natural vondad, y permitiendo con indecible gusto aquella espresion afectuosa de cariño; por manera que esta fue uno de aquellos triunfos nunca vistos, en el que, en lugar de apoiarse S.M. sobre ejercitos ni guardias numerosas, iba apoiando y ensalzado sobre los corazones de unos fieles vasallos. Asi que S.M. estuvo en Palacio se repitieron en la plaza frente del edificio los Castillos formados hasta de siete hombres unos sobre otros, y esmerandose los que los componían en obsequiar a S.M., que quedó muy complacido de la sencillez con que aquella buena gente manifestara el amor entranyable que profesa a su Rey y Señor. A las doce del dia, hubo besamanos general, al que asistieron 750 personas que componían las Autoridades civiles y militares y otras personas de distinción” (F. Sevillano Calero, E. Soler Pascual i E. La Parra López: 2013. UPF).

La premsa local, el Diario de Tarragona, també va informar-ne, quasi amb els mateixos mots, hi han línies exactes, com ja s’ha dit més enrere. La impressió és que el text del Diario de Tarragona és l’original per fer-se molt públic, va editar-se a Tarragona i després, va transcriure’s a d’altres mitjans: “Nunca ha disfrutado la fiel y leal Tarragona el dia del cumpleaños de S.M. tan plausible como este año en el dia ayer [14 d’octubre]. Parece que debió ser el dia señalado en que S.M. hubo de complacerse en las respetuosas demostraciones del amor que le profesan estos sus vasallos, y en que esta porcion de sus hijos fieles hubo de desahogar los sentimientos de sus corazones de un modo el mas tierno y enérgico. A las seis de la mañana las salvas de artillería anunciaron este dia alegre y feliz. A las 10 salió S. M. de Palacio, y se dirigió á la Catedral, tendida la tropa en la carrera, y entre un inmenso gentío que no cesaba de saludar al Monarca con los gritos de Viva el Rey. / A la entrada de la Catedral fue recibido S. M. con la ceremonia acostumbrada; y permaneció en la Santa iglesia todo el tiempo que duró el solemne Te Deum y misa cantada, habiéndose dignado asistir igualmente á la procesion claustral. / Al regreso de S. M. al Palacio ocurrió uno de aquellos acontecimientos, que al paso que aparecen de poquísimo interes, son los que manifiestan mas al vio los sentimientos que abriga el corazon del hombre. Se habian dispuesto en obsequio de S. M. unos bailes sencillos y populares, cuyo objeto es formar castillos de hombres montados unos sobre otros: esta gente precedia la comitiva de S. M. al son de dulzainas y gaitas. Cabalmente formaban estas reuniones la gente del campo y de la pesca, hombres que aunque rústicos son realistas decididos, y dispuestos á derramar su sangre á las órdenes de S. M. No hallaron otro medio de desahogarse con sencillas demostraciones de gozo á la presencia de nuestro adorado Monarca, que agolparse ellos y un inmenso concurso de esta ciudad y de otros pueblos del campo de Tarragona que habian venido á disfrutar del grande placer de vez á su Soberano en la plaza de la Catedral, meterse por entre los guardias y Real comitiva, y rodear á S. M., bailando y confundiendo los gritos de Viva el Rey con el sonido de sus instrumentos rústicos. Casi un cuarto de hora se pasó en esa tierna escena, sin que S. M. apenas pudiera adelantar un paso; pero deteniéndose con su natural bondad, y permitiendo con indecible gusto aquella expresión afectuosa de cariño, por manera que este fue uno de aquellos triunfos nunca vistos en el que en lugar de apoyarse S. M. sobre ejércitos y guardias numerosas iba apoyado y ensilzado y sobre los corazones de sus fieles vasallos. / Asi que S. M. estuvo en Palacio se repitieron en la plaza frente del edificio los castillos formados hasta de 7 hombres unos sobre otros, y esmerándose los que los componian en obsequiar á S. M., que quedó muy complacido de la sencillez con que aquella buena gente manifestaba el amor entrañable que profesa á su Rey y Señor. / A las 12 del dia hubo besamanos general, al cual asistieron 730 personas que componian las autoridades y otra gente de distinción” (Diario de Tarragona: 1827. BMVB. Una transcripció d’aquest text a: Diario de Barcelona. AHCB. 1827).

El Diario de Tarragona sí va concretar la participació de poble ras d’oficis distints, pagesos i mariners (“Cabalmente formaban estas reuniones la gente del campo y de la pesca”) el 14 d’octubre de 1827. Un element que fa pensar en la intervenció de les dues formacions castelleres locals d’aleshores, les Colles de Valencians de Pagesos i Mariners, amb connexions o aliances amb les colles de Valls, però que no es constaten subordinades al quefer vallenc fins la segona meitat del segle XIX. De fet, uns dies abans, el govern municipal de Tarragona va emplaçar-hi a les dues formacions, com palesa el resum de la sessió municipal de dos dies abans, del 12 d’octubre: “han comparecido los Prohombres del Gremio de Labradores y los de Pescadores y Navegantes por haver sido llamados por Su Señoria; y el Señor Decano los ha insinuado que con motivo de ser pasado mañana cumple años del Rey N. S. y tener la singular dicha esta Ciudad de tenerle en su resinto, deseaba el M.I. Ayuntamiento si fuese posible que para dicho dia se formase por los respectivos Gremios la danza o bayle de valencianos que acostumbran en las demas celebridades; con el fin de prestar á S.M. este obsequio, esperando que a pesar de las cortedad de tiempo, se esforzarán en dexar satisfechos los deseos de este Cuerpo; y enterados los Prohombres, aunque de un principio han opuesto la falta de tiempo, sin embargo se han determinado á qué darian sus providencias para ver si podria realizarse en la conformidad que se les pedia y ellos mismos apetecian” (AHCT).

Una altra mirada de la jornada també va aparèixer a la premsa de Madrid. L’al·lusió a “multitud de hombres destinados á formar diversos grupos de varias figuras y altura extraordinaria”, és clar, al·ludeix als castells: “El dia 14 del corriente [octubre] se celebró en Tarragona el feliz cumpleaños del REY nuestro Señor: se vistió la corte de gala y hubo besamanos general al que asistieron varios Generales, que con este objeto se habian trasladado á aquella plaza: todas las autoridades eclesiásticas, civiles y militares, la guarnicion y personas distinguidas de aquella ciudad y de otros pueblos del Principado que se hallaban en ella, á quienes dispensó S.M. el honor de recibirlos con tan plausible motivo. Desde muy de mañana un numeroso concurso, compuesto de gentes, no solo de Tarragona sino de las poblaciones inmediatas, ocupaban la plaza del palacio arzobispal, que sirve para el Real alojamiento, manifestando el anhelo con que esperaban ver á su augusto Soberano, á quien aclamaron gozosos á su salida á la catedral, acompañándole hasta la iglesia y á su regreso á palacio, dando repetidos vivas que espresaban el amor y lealtad que alli los tenia congregados. Iba precedida la comitiva por una numerosa comparsa de danzantes, que con sus bailes y alegres demostraciones parecia explicaban el mas enardecido afecto á la Real Persona. Las gentes apiñadas en las calles y plazas guardaban el mayor orden entre la aparente confusion; y los nombres del REY y de FERNANDO se oian sobresalir frecuentemente entre el murmullo del alborozo público. Tal era el cuadro que representaba con vivos colores la lealtad catalana, que si pudieron seducir un momento estudiadas ficciones, no ha tardado en reconocer el engaño, y en dar pruebas seguras de la sinceridad de su amor y obediencia al Soberano, á quien exclusivamente consagra su fidelidad. / El REY, satisfecho de las demostraciones de sus hijos, se dignó salir al balcon para que gozasen de su presencia, con lo que creció el entusiasmo de los circunstantes, que duró largo rato, en que una multitud de hombres destinados á formar diversos grupos de varias figuras y altura extraordinaria, se esmeró en concluir solemnemente la funcion” (Gaceta de Madrid: 1827. AEBOE. Aquestes línies també es llegeixen transcrites a: Diario Balear: 1827. BNE. Diario de Tarragona: 1827. BMVB).

Un altre text manuscrit, De rebus gestis, és a dir, els llibres de notes dels canonges de la Catedral de Tarragona sobre esdeveniments a Tarragona durant els segles XVIII, XIX i XX, també relata aquesta presència castellera el 14 d’octubre de 1828: “El numeroso gentío que acudió después de la misa a la plaza de palacio de vecinos de esta ciudad y pueblos de la comarca fue tal, cual jammás se hubiese visto, manifestando con vivas y aclamaciones del más estraordinario regocijo, su decidido amor y fidelidad al soberano, quien con su acostumbrada afabilidad correspondió con particulares muestras de contento, especialmente a los que para colmo de su alegría formaron en su presencia los castillos de hombres al son de las dulzainas, según costumbre de este Campo de Tarragona” (J.M. Quijada Bosch i N. Sanchez Pié: 2014).

Ferran VII, ja s’ha dit, va abandonar Tarragona el dia 28 d’octubre per visitar València. El dia 19 de novembre va marxar de València per retornar a Tarragona acompanyat de la reina Maria Josepa Amàlia de Saxònia, la seva tercera esposa. La reina, ja s’ha dit, va sumar-se a l’expedició el 31 d’octubre a Silla, a tocar de València. L’entrada a Tarragona va ocórrer el migdia del 24 de novembre i aleshores exercicis dels seguicis de la festa major, potser entre ells els castells, van donar-los-hi la benvinguda. L’endemà, 25 de novembre, al matí, els monarques van acudir a la Catedral a un Tedèum i després, al migdia, van gaudir de l’actuació dels exercicis festius des del balcó del Palau Arquebisbal. El diari manuscrit del viatge del rei Ferran VII també va ressenyar-ho: “Dia 24 [de novembre] / Jornada 6ª. SS.MM. salieron del Perelló a las seis y media de la mañana con direccion a la Ciudad de Tarragona, a cuya Plaza llegaron a las doce y cuarto del dia. Entraron SS.MM. por la puerta de Santa Clara, la Rambla, y salieron en derechura por la de San Antonio; tomaron el camino del paseo del Conde de España, para dirigirse al Palacio Arzobispal; fueron recividos SS.MM. en esta Ciudad con mil festejos, danzas, aclamaciones del inmenso Pueblo pronunciadas con estusiasmo, salvas de artilleria de las fortalezas de la Plaza y de los Buques que se hallavan en Baia, repique general de campanas, sostenidas con alegria general, producida por la Real presencia que SS.MM. se dignaron proporcinar, saliendo al balcon repetidas veces por satisfacer los deseos insaciable de su amante Pueblo. La carrera por donde entraron los Reyes nuestros Señores se halló vistosamente adornada con colgaduras del mayor gusto, y por la noche toda la Ciudad se vió iluminada con graciosas y variadas luces; huvo música militar en el tablado que estava situado a la izquierda del Palacio, la que duró hasta las once y cuarto de la noche, tratando de obsequiar a sus amados Monarcas. / Estancia en dicha Plaza / Dia 25 [de novembre] / SS.MM. salieron a las diez en punto de la mañana a pie, a la Santa Yglesia Catedral, acompañados de su Real comitiva, donde fueron recividos en la puerta principal por el Reverendo Arzobispo y Cavildo Eclesiastico, y vajo palio fueron conducidos al presbiterio; asistieron a la Misa mayor y Tedeum; concluida la funcion de Yglesia a las doce y media, estando la Tropa tendida por la carrera, se retiraron a Palacio entre las danzas de diferentes especies, gigantes, y el griterio inmenso de Viva el rey resonaba por todas partes. A los tres cuartos para la una, huvo besamanos general, al que asistieron varios Grandes de España, Autoridades Civiles y militares, Clero, Comunidades y otras varias personas de distinción, cuyo numero ascendió al de 271” (F. Sevillano Calero, E. Soler Pascual i E. La Parra López: 2013. UPF).

Els reis van abandonar Tarragona per dirigir-se a Barcelona el dia 3 desembre. El seu pas i pernoctació a Vilafranca del Penedès aquell mateix dia també va ser honorat amb exercicis de la festa major local. El diari manuscrit del viatge del rei Ferran VII també en parla: “Dia 3 [de desembre] / Salida de la Ciudad y Plaza de Tarragona para la Ciudad de Barcelona / Jornada 1ª. A las siete de la mañana, recivieron SS.MM. una Diputacion del Ayuntamiento y otra del Cavildo. A las ocho menos cuarto, salieron SS.MM. con direccion a Villafranca de Panadés, haviendo llegado a dicha villa a la una y diez y ocho minutos del dia; fueron recividos con la mayor alegria. A las tres y media de la tarde, recivieron nuevas pruevas de amor y respeto a sus Reales Personas. SS.MM. vieron bailar las danzas que estavan prevenidas. A las siete y cuarto, recivieron al Ayuntamieto, Clero, Comunidades y oficialidad, cuyo numeero de personas ascendió al de 64; y a las siete y cuarenta minutos se bolvieron a presentar al balcon para ver los fuegos artificiales” (F. Sevillano Calero, E. Soler Pascual i E. La Parra López: 2013. UPF).

Xavier Güell

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